7-O: Elecciones en Venezuela con olor a fraude y venta de partidos

La verdad es que ayer creí que iba a vivir una de las jornadas más históricas del que también es mi país. Los que me siguen saben que soy venezolana por nacimiento, aunque gallega por descendencia, y española por pasaporte. Pero sin querer meterme en todo eso que ahora en España parece estar a la órden del día de dividirse según orígenes, hoy lo que les quiero intentar contar a nuestros lectores es cómo se ha llevado la votación de las elecciones en Venezuela de ayer, porque por el momento, no he visto ningún medio de comunicación serio que lo haya hecho de una manera coherente.

Ayer, medio mundo hablaba del triunfo de Capriles, al menos basándose en los sondeos a pie de urna, que por cierto, estaban prohibidos por el régimen de Chávez. Eran las 08:30 de la noche, hora venezolana, y las 03:00 de la mañana en España cuándo buena parte de la presa internacional titulaba que Capriles le llevaba una ventaja del 5% al oficialista Hugo Chávez.

Yo estaba respirando feliz. Ya pensaba en como celebrar la fiesta del día de hoy, cuándo en realidad  lo que era importante se estaba apenas cociendo. Y es que no pasaron ni 30 minutos de aquellos resultados de los sondeos a pie de urna, cuándo los usuarios denunciaban en Twitter que los tanques del ejército y la guardia nacional en formación militar  habían salido a las calles. Ningún medio se hizo eco de todo aquello, y mientras tanto Chávez desmontaba el escenario que había montado en Miraflores, el palacio presidencial. Todo estaba claro, Capriles había ganado las elecciones y Chávez no estaba dispuesto a aceptar la derrota.

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Las dudas se disiparon, cuándo tras mucho esperar anuncios de la televisión en directo, en concreto del canal Globovisión de que iban a hablar desde el CNN, el órgano encargado de dictar el juicio final de los electores, alrededor de las 10:15 hora venezolana, 04:45 hora española, supimos que Chávez era el nuevo presidente. Nos quedamos atónitos, y el único medio para transmitirlo fueron las redes sociales, cuyo hashtag #FraudeVenezuela se hizo sentir, y todavía hoy estaba dentro de los trending topics globales.

Más tarde salió Capriles, solo, a reconocer una derrota que todos sabemos que no fue tal, pero que le convertiría en el héroe de la patria, porque salvó a los venezolanos de un golpe de Estado que Chávez iba a dar al recién elector joven candidato y que ocasionaría el caos y probablemente mucha sangre derramada, con la tan anunciada guerra civil desde las filas chavistas.

Así, con un resultado que pocos celebraron, porque hoy Venezuela amaneció triste, muy triste, y con críticas de los más jóvenes que ya han convocado manifestaciones por todo el país reclamando un recuento manual de los votos, es cómo ha terminado la jornada del 7-O que debería ser el cambio de Venezuela, pero que al final solo fue un momento más para que el sistema demostrase que en el país, por desgracia, se vive en una dictadura. Yo solo espero que no sea tarde, para que la gente, porque parece que desde la mesa de la oposición no va a apoyarles, salga a la calle y reclame su triunfo. El triunfo de Venezuela.

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