Las propuestas del PSOE requieren de una apuesta por la senda del crecimiento

Lo cierto es que hasta el momento aunque sabemos que el partido de oposición es el PSOE, me da la impresión de que pocos somos los españoles que estuviésemos convencidos de que ellos hacían oposición. Porque seamos francos, así como gobernar no es solo ganar unas elecciones, perderlas no es ser oposición. Ambos son solo requisitos para pasar a una u otra bancada, pero para decir que alguien gobierna o se opone al gobierno hay ante todo que tener propuestas.

Y quizás gracias al sistema español que hace que cuando cualquiera de los grandes partidos tiene mayoría absoluta se olviden de los votantes que un día les llevaron hasta ahí, la oposición tiene un papel poco relevante en un país en el que los referendums brillan por su ausencia, y las propuestas ciudadanas ni se tienen en cuenta, o si se hacen acaban tan modificadas que sus autores no las reconocen, como ocurrió con la PAH.

Todo esto son solo los vicios del sistema, que aunque pudieran parecer justifican la nula actitud del PSOE no lo hacen. Porque el PSOE como uno de los principales partido del bipartidismo que de momento vivimos tiene que saber a que reglas se enfrenta, y las de la oposición se las debería conocer al dedillo. Aunque justamente demostrase todo lo contrario. Ahora parece que las propuestas si están sobre la mesa, pero de poco van a servir.

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Después de la gracia de eliminar los billetes de 500€, que a Rubalcaba le parece que fomentan el fraude fiscal, vaya usted a saber porqué. Y que De Guindos dice no haber visto nunca, ahora empieza a tener un mayor sentido socialdemócrata lo que proponen desde el PSOE. La idea es que el Estado ponga dinero para ayudar a las empresas, a los ciudadanos hipotecados y de paso a salvar los pocos puestos de trabajo que quedan y que podrían estar en peligro. Vamos un rescate. Como el de los bancos, pero este si que sería beneficioso para el ciudadano de a pie. A ese que nos han quitado derechos, que nos han puesto copagos y que nos han subido los impuestos. Y al que además le exigen paciencia. Mientras que al banco le han dado todo hecho y siguen con sus salarios por las nubes.

¿El problema? Hace un buen rato que a Rajoy no le importan los españoles. Lo acabó de demostrar cuando asegura que cerrará la legislatura con más paro que con el que la comenzó. Y de momento lo que le preocupa es el déficit y mantener el tipo en los datos macroeconómicos. Esos, con el sistema político viciado que tenemos en España es la única cosa que le puede tumbar del poder. Y como ya dijo alguno de los del propio PP, hay que preocuparse que los suyos no se queden sin trabajo, más aún si se caen en las próximas elecciones como las encuestas pronostican. Así que si la oposición quiere ser seria, debería empezar por nombrar a un líder y volverse a ganar la confianza del pueblo, que con este panorama lo tiene fácil. Basta que desbarajusten el partido eliminando a todos los que sabemos que son corruptos. Que nos propongan un verdadero plan socialdemócrata y que empiecen a hablar con Francia e Italia, que ya son socialistas y parecen dejar a Merkel y su austeridad de lado. Todo lo demás, sobra.

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