Los parlamentarios socialistas y populares arroparon con aplausos a sus respectivos líderes durante la sesión vespertina del debate, en el que el cara a cara entre el jefe del Ejecutivo y el del principal partido de la oposición volvió a ser el más bronco de la jornada.
Rajoy dijo que Zapatero había perdido la credibilidad de una sociedad a la que había engañado en el último año con su gestión de la crisis económica, después de que el presidente pidiera por la mañana la unidad y el apoyo a todas las fuerzas políticas a sus medidas de austeridad.
«No puede ni imaginarse el bien que haría al crédito de España con una simple medida: … usted no está en condiciones de gobernar. Por lo tanto, el mejor servicio que puede hacer al país para cortar este calvario es disolver el Parlamento y convocar elecciones generales», dijo Rajoy, con la bancada ‘popular’ en pie aplaudiendo.
En una intervención interrumpida en varias ocasiones por las llamadas al orden del presidente de la Cámara, José Bono, Rajoy recordó que hace un año el presidente del Gobierno dijo que no era necesario llevar a cabo reformas de alcance y que en los últimos doce meses esa inacción ha llevado a la destrucción de 700.000 empleos, al cierre de 35.687 empresas y a que el déficit público haya sobrepasado el 11 por ciento del Producto Interior Bruto.
El líder de la oposición reprochó a Zapatero que ahora pida apoyos cuando hace un año se negó a reconocer la grave situación por la que atravesaba la economía española y que ha llevado a que el desempleo sobrepase el 20 por ciento de la población.
«Si lo hizo mal cuando no tenía prisas, ¿cómo va a hacerlo ahora a matacaballo?», dijo Rajoy, recordando que Zapatero acaba de aprobar una reforma laboral que abarata el despido cuando hace doce meses recordó que nunca tocaría los derechos de los trabajadores.
«Quien ha decidido mostrarse bravo con los más débiles para que no se le alboroten otros es usted, señor presidente», dijo el líder ‘popular’, que exigió medidas «estructurales y coherentes».
El político gallego dijo que no veía otra opción que la dimisión de Zapatero, del que dijo que había llevado a una falta de confianza en la economía española a nivel internacional y al que pidió que no cambiara a sus ministros, como anticipan algunos analistas que hará en breve.
«No cambie a sus ministros ¿de qué sirve cambiar la peana y conservar el santo?», ironizó Rajoy, calificando al presidente del Gobierno de «tapón» para la recuperación española.
«TOBOGÁN ELECTORAL»
Por su parte, Zapatero defendió la honestidad de su labor y criticó a su contrincante político, del que dijo que actuaba siempre para medrar al Gobierno y llegar al poder, sin atreverse a plantear una moción de censura.
«Con aciertos y con errores he hecho todas las cosas que pensaba que necesitaba España; en estos dos años (de legislatura) usted sólo ha hecho lo que pensaba que le convenía a sus intereses y a los de su partido político», respondió el presidente del Gobierno.
«Si hubiera contradicción entre los intereses de lo que necesita mi partido y de lo que necesita España, yo optaré por lo que necesite España», aseguró el líder socialista entre aplausos de sus compañeros. «Voy a seguir ese camino, cueste lo que cueste y cueste lo que me cueste», añadió.
Afirmó que Rajoy estaba subido a un «tobogán electoral» y que sólo se preguntaba «qué podía hacer la crisis» por el PP.
Respecto a la petición de adelanto electoral, Zapatero recordó que era una prerrogativa del presidente del Gobierno, y que a la oposición, si era coherente, le quedaba el instrumento de la moción de censura.
«Claro, que para presentar una moción de censura hay que tener un programa y el valor de presentarlo a los españoles», acotó.
«Yo sé que he perdido confianza en estos dos años, pero ni que usted estuviera para echar cohetes según las encuestas», declaró en otro momento a Rajoy.
Más adelante en el debate, el portavoz parlamentario de Convergencia i Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, se refirió a la economía y a las políticas de austeridad y dijo sentirse decepcionado porque el presidente no hubiera planteado hoy una remodelación ministerial que complete su política de austeridad.
Durán se quejó de la política «poco coherente» del Gobierno en materia económica y pidió a Zapatero que convoque elecciones si no puede contar con el respaldo necesario para abordar temas importantes como la conclusión de la reforma laboral, la reforma de la ley de cajas, la del sistema de pensiones o la política energética.
«Sin esa confianza (..) conducirá al país al abismo irreversible», dijo Durán i Lleida.
«El ir tirando no da para más, se acabó», añadió.
Por su parte, Josu Erkoreka, portavoz del Partido Nacionalista Vasco, también habló de la pérdida de confianza en el presidente, aunque no renunció a encontrar un camino de encuentro con el Gobierno.
«Como en la fábula del pastorcillo y el lobo, nadie está por la labor de dejarse engañar de nuevo. Nos jugamos mucho en el lance, pero nadie desea comprometerse a nada, sin recibir a cambio la más mínima garantía de que no volverá a vivir la experiencia del kleenex usado», aseguró.
«Siempre estamos dispuestos a dialogar y, si es posible, a pactar. Somos más amigos del entendimiento que del desencuentro», añadió sin embargo.
