Griñán ha heredado de Chaves hasta los lapsus, vulgo resbalones o patinazos. Si el sobrado Griñán fuera tan culto y tan hábil como se supone, habría echado mano del subjuntivo para torear con la izquierda. Y habría clavado el estoque en el hoyo de las agujas del PP con una frase certera y precisa: «Si Zapatero fuera tan malo como ustedes dicen, eso no haría mejores a los miembros de la oposición».
