«Esto no lo haría ningún presidente de ningún país democrático. Es una muestra de deslealtad al Gobierno de España, y de deslealtad a España», dijo el ministro durante una rueda de prensa.
Blanco criticó que el ex mandatario no haya informado al Gobierno de sus planes y recordó que Aznar nunca viajó a la ciudad autónoma cuando era jefe del Ejecutivo.
Desde mediados de julio, el Gobierno marroquí ha emitido cinco comunicados criticando lo que dice fueron abusos de las fuerzas de seguridad españolas contra marroquíes en una de las dos ciudades españolas en el norte de África, y acusando a Madrid de abandonar a inmigrantes africanos en el Mediterráneo.
Posteriormente, el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que viajará el lunes 23 de agosto a Rabat para entrevistarse con su homólogo marroquí, Taieb Cherkaoui.
Las autoridades españolas han tratado de evitar una escalada de tensión entre los dos países vecinos, cuyas relaciones eran buenas en los últimos tiempos, al tiempo que han defendido la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
El martes, activistas marroquíes anunciaron que llevarían a cabo un bloqueo de varios días de alimentos y materiales de construcción en la frontera, aunque posteriormente comunicaron su retirada en aras de dar una oportunidad a la diplomacia, informó el diario El País.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, justificó la visita de Aznar y la consideró «lógica» ya que según dijo, los ciudadanos de Melilla se han sentido desasistidos por el Gobierno.
Cospedal aseguró que contó con el visto bueno del líder de la formación, Mariano Rajoy.
«Lo que ha demostrado el Partido Popular es que cuando hay problemas, y los ciudadanos de Melilla necesitan sentirse amparados y sentirse respaldados por sus conciudadanos del resto de España (…) El Partido Popular ha estado solidarizándose con los ciudadanos de Melilla, y con miembros del Cuerpo Nacional de Policía», afirmó en una rueda de prensa.
La visita de Aznar a Melilla tiene lugar un día después de la del vicesecretario de comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, en la que instó al Gobierno español a que recupere el territorio situado entre las fronteras de España y Marruecos que calificó como «tierra de nadie».
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, denunció la semana pasada que los incidentes han sido magnificados y que los responsables buscan popularidad al cortar el tráfico e impedir el paso de productos alimentarios en los pasos fronterizos entre Melilla y Marruecos, ante la pasividad de la policía marroquí.
La última crisis entre los dos países se desencadenó en 2002 por el islote mediterráneo de Perejil durante el mandato del anterior presidente español, José María Aznar, y se agravó por diferencias en la lucha contra la inmigración ilegal.
