La capacidad de error de Zapatero y su Gobierno no tiene parangón. Desde 2007 vienen obstruyendo la renovación del Tribunal Constitucional al vetar dos de los nombres propuestos por el PP, se supone que por motivos ideológicos. Ahora, tres años después y tras comprobar el mal que tal actitud ha causado al TC, les entran todas las prisas y se declaran dispuestos a aceptar lo que hasta ayer era inaceptable.
