Parece que aquellos tiempos en los que Gran Bretaña daba la razón al pie de la letra a las declaraciones de los americanos ha pasado. De hecho, el viceprimer ministro británico Clegg, se ha desmarcado de las declaraciones de su gobierno, y ha optado por declarar los informes publicados por Wikileaks como graves.
Mientras la versión oficial del gobierno británico según El País es: «Condenamos toda difusión no autorizada de documentos clasificados. Puede representar un riesgo para la vida de las tropas británicas y las de nuestros aliados». Su viceprimer ministro, se desmarca y crea una guerra interna dentro del propio gobierno. Una a favor de los EE.UU, como hasta ahora y ahora una en contra, pronunciada por uno de los críticos de Gran Bretaña más importantes ante el conflicto originado en Irak.
Continuamente , se suceden las críticas a lo acontecido en Irak. Se cuestionan los porqués de la guerra, pero hasta ahora, desde el gobierno británico no se había obtenido una tan dura crítica hacia los EE.UU. ¿Será que Gran Bretaña no seguirá siendo el aliado número 1 de EE.UU? ¿Será que no dirán que sí por norma? ¿Y no jugarán siempre a su juego?
Creo que más bien el rumbo del juego no cambiará, y Clegg será sólo uno de sus críticos que no conseguirán que las cosas cambien. Pero bueno, habrá que ver en que queda todo esto de los documentos de Wikileaks, por que lo que si está claro es que ha revolucionado a medio mundo


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