El retraso en la transferencia de las políticas activas de empleo ha demostrado que, incluso desde la oposición, el PNV tiene capacidad de influir en la acción del Gobierno vasco a través de Madrid. El segundo órdago está ya sobre la mesa, con la mano jeltzale tendida a un posible entendimiento con el PSOE para sacar adelante los presupuestos de 2011.
