Si rechazas la oferta de trabajo, te quedas sin prestación. Así te tengas que ir a Laponia

Creo que hoy me toca empezar por la frase por la que casi siempre termino mis artículos. ¡Qué país! Aquí como se suele decir, cada loco con su tema y no vamos hacia ningún lado. Y con los sindicatos que parecen haberse despertado de un profundo letargo a base de subvenciones haciendo la vista gorda con los miles o mejor dicho millones de parados, ahora le toca el turno de meter la pata al otro agente social de turno: a la patronal.

Y es que la última noticia que nos llega desde la CEOE parece decir que la culpa, la culpa de tanto paro la tiene la gente. ¡venga, sígannos echando, que sin sueldos ni pensiones, aún podemos con más! Y no es que haya sido tan claro, pero no se lo ha pensado dos veces en afirmar que cada persona que esté en el paro y rechace una oferta de trabajo debería dejar de recibir la prestación. ¿Cómo, cómo? Pues si. No importa si le han llamado para otra cosa, si el trabajo está en Laponia, o si no cobra lo bastante como para mantenerse. Usted se tiene que ir a trabajar.

Y claro que si está en Laponia, adiós familia. Para que luego digan que les preocupa la natalidad. Y si se cobra poco, o mejor dicho casi nada, adiós consumo y hipoteca. Vamos que la solución parece estar más cerca de aquello de tapar el sol con dos dedos, que de verdad crear un escudo ante el desempleo. Pero claro, aquí cada cual con su tema, y así va a España. ¡Qué país!

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