La Generalitat se revela por la independencia entre CiU son Unió y un PSC que se abstiene

La verdad es que puede que peque de ser un tanto insensible y a más de uno se le ocurrirá tacharme de sabe Dios que cosa. Pero antes de que hagan su aparición los malpensados, cabe aclarar mi postura. Porque ni soy anticatalista, ni tampoco creo en un Estado centralizado. Dicho esto, la verdad es que las vueltas que se le están dando al concepto de independencia sí, independencia no, referendum, estado propio, y demás conceptos en Cataluña están como poco fuera de lugar. Y es que digo yo que la casa se empieza por las columnas ¿o era por el tejado?

Lo del tejado lo digo porque me parece que a los catalanes lo de la independencia ni les va ni les viene en el momento en el que estamos. Y digo a los catalanes como ciudadanos, que ya sé yo que a CiU le viene muy bien para no hablar de economía, al PP para tener un tema del que despotricar sía sí y día también, y al PSOE, bueno, no tan bien, porque por el asunto catalán están más divididos que nunca. Pero vamos, resumiendo que esto es circo pal pueblo.

Un circo que hoy acapara varias portadas mientras periodistas y grandes cabeceras nacionales parecen haber misteriosamente enmudecido ante el asunto de los pagos en sobres del PP y de las cuentas de Bárcenas fuera de España. Y señores, no me digan que ante corrupción como las del caso Puyol, la de los del PP o las que están saliendo del PSOE, con un país que no tiene para pagar sus deudas, que incrementa sus impuestos y cuyo único objetivo del ejecutivo que era cumplir con el déficit no se ha logrado, tiene tiempo, ganas y le importa hablar ahora de soberanía.

Si de verdad los de CiU, y se lo digo a ellos porque gobiernan y son los impulsores del pacto le quisieran a Cataluña pensarían en sacarla de esta y luego ya, si todo va bien independizarse, hacerse soberanos, ser un Estado de la UE o lo que ellos quieran. Pero platearlo como primer objetivo es casi tan absurdo como si en España lo más importante fueran los yogures caducados. Vamos que las técnicas para desviar la atención, ya son viejas, tanto que Machiavello fue casi su inventor. ¡No nos tomen por tontos!

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