Ex ministros de Economía apoyan las reformas del Gobierno pero le exigen más profundidad

Santander.- Los ex ministros de Economía Miguel Boyer, Carlos Solchaga y Pedro Solbes apoyaron las reformas estructurales que el Gobierno está promoviendo para generar confianza y volver al crecimiento, si bien los dos primeros reclamaron más profundidad en lo que a la reforma laboral respecta.

Así lo manifestaron durante su intervención en el curso “Tres décadas de la Economía española”, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP).

Los tres coincidieron en que la recuperación económica, sobre la que se mostraron optimistas, pasa necesariamente por demostrar a los mercados la sostenibilidad de las finanzas públicas y por la consecución de la reforma del mercado laboral y la reordenación del sistema financiero.

Solbes reconoció que la salida de España de la crisis está siendo más lenta que la de otros países de su entorno, pero insistió en que eso no debe llevar al pesimismo, mientras que Solchaga dijo que “aunque es difícil encontrar razones para ser optimista, es un delito en esta patria ser pesimista”.

“Saldremos de ésta como hemos salido de todas las demás”, dijo Boyer, quien se mostró sorprendido por el pesimismo con el que los mercados condenan a la economía española y no lo hacen con otros países como el Reino Unido o Irlanda, que atraviesan coyunturas similares.

A este respecto, los tres ex ministros rechazaron los rumores que apuntan a un posible rescate europeo de España, riesgo “extremadamente pequeño”, según Solchaga, y “marginal tendiendo a cero”, de acuerdo con Solbes.

Sin embargo, Solchaga dijo que el germen de esos rumores ha podido estar en la impresión dada por el Gobierno, que en un principio no quiso ver la profundidad de la crisis, si bien cree que ahora la política económica ha dado el giro que necesitaba.

Los tres aseguraron que el Gobierno es capaz de convencer a los mercados de que puede recortar el déficit al 3% del PIB en 2013, gracias a la pericia con que Salgado “maneja la tijera y la navaja de afeitar”, en palabras de Boyer.

No obstante, mostraron diferentes opiniones sobre lo que consideran que debe incluir la reforma laboral que el Gobierno aprobará el próximo miércoles, aunque coincidieron en criticar la convocatoria de huelga anunciada por los sindicatos cuando aún no se conocen las medidas que incluirá el texto.

Solbes fue el más discreto, al no querer pronunciarse sobre elementos concretos de una reforma, que, no obstante, ve fundamental, ya que está llamada a resolver el “gran problema” del paro y de la baja productividad del mercado laboral.

En el otro extremo, Solchaga, para quien dicha reforma no debe perder la oportunidad de cambiar radicalmente el sistema de intermediación en la búsqueda de empleo, dando entrada a agentes privados, una vez demostrada la incompetencia de los servicios públicos de empleo, cuestión que echa en falta en los planteamientos del Ejecutivo.

Asimismo, consideró que no se ha abordado lo suficiente la necesaria simplificación del sistema de contratación o la flexibilización de una negociación colectiva “extraordinariamente rígida”.

Tampoco cree acertado que se plantee la creación de un fondo de capitalización de los despidos (al modo austríaco), aunque no se haga con recursos estatales, sino con aportaciones empresariales, ya que le parece irónico que entre todos los empresarios tengan que pagar los despidos de las empresas menos eficientes.

Solchaga se mostró además convencido de que es el momento idóneo para la reforma laboral, porque “la gente entiende que merece la pena hacer un esfuerzo por modificar la situación”.

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