España le gana las elecciones a Sarkozy

Parece que más tarde que nunca en este mundo todo se paga. Eso nos suelen decir los mayores cuando somos pequeños, con la esperanza de que aprendamos la lección y seamos, no solo mejores personas si no que hagamos el bien. Sin embargo, de pequeño, a Sarko, el ya ex-presidente de Francia nadie le debió de haber aplicado bien la enseñanza, porque durante su campaña no ha tenido ningún pudor en mostrar a España como lo peor que puede existir, al menos en cuanto a gestión y resultados, y aunque su intención no era otra que la de arrespañar algún voto socialista, nos dió en pleno corazón cuando todavía veníamos débiles de unas cifras de paro caóticas, de una reformas que nos hacen sangrar y ya del último capítulo de las expropiaciones en tierras latinas.

España le gana hoy las elecciones a Sarkozy. Bueno, no solo España, si no también buena parte de una Europa cansada de que la castiguen con recortes de los que los ciudadanos de a pie no han sido directamente responsables. Y aunque creo que el que más y el que menos, sin importarle demasiado la situación francesa en sí misma aplaude hoy el cambio de gobierno galo, porque al menos deja abierta una ventanita a que esto puede tener remedio, porque a base del recortazo y la austeridad las cosas no nos han ido muy bien.

Lógicamente, nos despedimos, con cierto dulce sabor de boca de Sarko, porque aunque a su Carlá le podía haber contado todas las historietas que quisiese acerca de ZP y su desgobierno, solo por respeto al vecino y por coherencia, hubiera sido mejor que se callase.

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