El primer ministro galo descarta una remodelación anticipada

El furor por la supuesta entrega de dinero de la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, y su fallecido marido, a políticos conservadores ha sacudido al presidente Nicolas Sarkozy y contribuido a que su índice de aprobación caiga a un mínimo histórico.

Un fiscal público anunció que había ordenado una investigación policial preliminar sobre las acusaciones realizadas por la ex contable de Bettencourt, Claire Thibout, a la policía y en una entrevista en un medio de comunicación.

El abogado de Thibout confirmó que ella había declarado a la policía que había retirado 50.000 euros para dárselos al actual ministro de Trabajo, Eric Woerth, dentro de una supuesta donación de 150.000 euros para la campaña de Sarkozy en 2007. La contable indicó que no había presenciado la entrega del dinero, aunque se lo habían contado.

“El fiscal ha abierto una investigación preliminar sobre las acusaciones de la contable Claire Thibout”, dijo una portavoz del fiscal de Nanterre Philippe Courroye.

Algunos políticos de centroderecha, actualmente en el poder, acusaron a una web de investigación de utilizar “métodos fascistas” y a los socialistas opositores de “conspirar”.

Flanqueado por los líderes de las dos cámaras del parlamento, Fillon dijo a los diputados de UMP, el partido en el gobierno: “Una reestructuración no es nuestra prioridad política. No permitiremos que el Gobierno de Francia sea desestabilizado por aquellos que tratan de sermonearnos”.

Woerth, en el centro de la polémica por su doble papel como miembro del gobierno y tesorero de UMP, dijo en un comunicado que había presentado una querella por difamación sobre las acusaciones de financiación ilegal de la campaña. El ministro no indicó que personas estaban citadas en la demanda.

En una emotiva entrevista en televisión en horario de máxima audiencia, Woerth denunció lo que calificó de un “flujo de odio” en su contra y dio que era víctima de “una conspiración política orquestada por el Partido Socialista”.

El abogado de Bettencourt no ha comentado sobre estas acusaciones.

LA REFORMA DE LAS PENSIONES

Woerth está al mando de la reforma de las pensiones, vital para reducir la deuda y déficit públicos de Francia. Algunos analistas dicen que el escándalo ha debilitado su capacidad para encabezar la reforma y podría alimentar las protestas sindicales contra la modificación en septiembre.

“Esto podría reforzar la voluntad de amplias partes de la opinión pública de luchar contra la reforma de las pensiones tras el receso veraniego”, declaró Dominique Barbet de BNP Paribas.

Los responsables del Gobierno inundaron las ondas en apoyo a Woerth, rechazan los llamamientos a su dimisión y culpan de todo el asunto a una web que ha publicado una serie de exclusivas y a los socialistas que han pedido explicaciones en el Parlamento.

Pese a los aislados llamamientos para que Woerth dimita, o para que Sarkozy adelante la reestructuración del Gobierno prevista para octubre, el presidente parece decidido a resistir con la esperanza de que la historia se diluya durante las vacaciones de verano.

Los asesores de Sarkozy dijeron que el presidente haría una declaración el martes después de que el Gobierno adopte un proyecto de ley sobre la reforma de las pensiones, diseñado para elevar la edad de jubilación a los 62 años, frente a los 60 actuales a partir de 2018, un incremento en los años cotizados para acceder a la pensión completa y la subida de las contribuciones de los funcionarios hasta el nivel del sector privado.

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