Ébola: Una cadena de fallos sin perdón

Pese a la poca autocrítica del gobierno, y en concreto del Ministerio de Sanidad, encabezado por la aún Ministra, Ana Mato, lo cierto es que se han cometido muchos errores en todo el proceso del Ébola en España, si se tuviera que definir en una palabra sería, improvisación.

Todo comienza con un debate público y moral, sobre repatriar a España, a los misioneros españoles, de edad avanzada, y de difícil recuperación. Lo cierto es que muchos piensan que no se debían haber traído, y otros muchos que sí, pero obviamente si se tomaba esta opción tenías que tener todo preparado, tanto materiales como profesionales, y por supuesto instalaciones, y nada lo estaba.

En cuanto al protocolo que tantas veces han confirmado que se siguió al pie de la letra, se han dejado entrever muchos fallos, comenzando por la preparación a los profesionales, charlas de 30 minutos, donde una persona se quitaba y se ponía el traje. Pocos trajes y de nivel más bajo que del que debería ser.

Nada más recibir el cursillo de media hora, los profesionales ya entraban en contacto con los trajes y enfermos. Se habla de que Teresa se pudo tocar la cara y por eso se contagió, estos protocolos, exigen estar vigilando cada movimiento de los enfermeros en el momento de quitarse el traje, con lo cual otro fallo. Además en estos casos, se deben tomar imágenes por cámara de seguridad, y justo en esa planta no funcionaban.

Una vez que Teresa salió de trabajar, se fue de vacaciones 6 días, otro fallo, todo profesional que está en contacto con el Ébola, debe permanecer accesible y controlado los 21 días siguientes.

Cuando Teresa se encontraba mal, y febril, llamó a urgencias, y afirmó que había tratado a los enfermos de Ébola, le preguntaron que si su fiebre superaba los 38,6 y dijo, que no, así que llevaron una ambulancia normal, y un médico entró en contacto directo con ella, otro fallo, aunque sólo sea por precaución, se tenían que haber tomado medidas.

Una vez ingresada Teresa, aparecen los fallos tremendos de comunicación, empezando por una ministra que no contesta preguntas, ni toma responsabilidades. Un consejero de sanidad que tilda a Teresa, mientras lucha por su vida, de mentirosa. El gabinete de crisis creado 8 días después de que saliera el caso de la enfermera, excluyendo a la Ministra. E incluso el trato con el perro Excalibur, que fue sacrificado sin hacerle prueba alguna, mientras que vemos que en Estados Unidos con la mascota de una enferma, le van a dejar vivir y hacerle pruebas, que les resultarán muy útiles.

Es todo un desastre informativo, organizativo, y político, que se ha basado en la pura improvisación, y el engaño a la sociedad. Con un poco de autocrítica hubiera valido, para empezar de cero, y hacer las cosas bien.

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Acerca de pabloarias

Estudiante de Publicidad y RRPP.