Cataluña se olvida del nacionalismo en tiempo de crisis

La verdad es cuando un plato se rompe, nadie ha sido. Y no es que hoy les vaya a hablar de trifurcas domésticas en nuestro blog político, si no que les hablo de las más altas instancias de las autonomías, que tenían tantos humos en tiempo de vacas gordas y que parecen haberse desinflado tal cual globo aerostático en tiempos de crisis. La cosa es que ahora a Cataluña parecen habérsele olvidado por un momento los referendums, su ansiada independencia, y aquello de que España les quema porque le piden ayuda a Rajoy para solucionar su inflada deuda.

Y claro que yo, no pretendo negársela. Pero todo con condiciones. Si ellos no son capaces de asumir el desgobierno nacional que tanto reclamaban, y tenemos que ser los españoles que tanto odian los políticos nacionalistas de la región, porque aunque les pese son eso, una región; habrá que pedir que ajusten las cuentas como el resto de las Autonomías del Estado. ¿Y esto qué significa? Pues muchas cosas, las cuales a continuación detallo en una propuesta:

  • Para empezar, ir cerrando embajadas, que de nada sirven más que para demostrar al mundo unas pretensiones absurdas y en las que se gastan millones que bien se podrían invertir en Sanidad y le servirían más al ciudadano de a pie.
  • Para continuar dejarse de estupideces con la lengua catalana, y reducir todos los costes asociados superflúos, como por ejemplo los traductores e intérpretes que se gastan cuando todos los diputados saben hablar perfectamente español.
  • Por último, si en crisis son España, habrá que pedir, digo yo, un compromiso por escrito de mutúo acuerdo, para que cuando vengan buenso tiempos se acuerden de que esa España de la que tanto reniegan les ayudó a llegar hasta ahí.

Y claro, por lógica pura y si quieren incluso con el refrán a Juan lo que es de Juan y al Papa lo que es del Papa, no habría quien dijese que lo que planteo es ilegal o ilegítimo, a no ser que se pierdan en una retórica ilógica que es de lo que les sobra a los políticos de todo signo.

Más info | El País

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