A vueltas con la ley antitabaco y otras falacias del Estado

Durante todos estos días hemos hablado en sucesivas ocasiones sobre la ley antitabaco. A algunos les parece la mejor medida que a podido tomar el Estado, a otros, la mayor restricción a la libertad de las personas. Pero hoy, no quiero ser yo quien lleve la voz cantante, hoy quiero compartir con vosotros la opinión de uno de nuestros lectores, la cual me ha parecido, desde el punto de vista de la lógica matemática, un razonamiento perfecto, con el que además estoy totalmente de acuerdo. Y como se trata de que todos opinemos, por eso esto es Foro Político, quiero que a los que os apetezca dejéis vuestro comentario sobre ella, o sobre lo que pensáis acerca de esta ley.

En este a vueltas con la ley antitabaco y otras falacias del Estado, debo agradecer a nuestro lector Víctor del BuenRemiro, el que es el autor del artículo a continuación:

La ley de prohibición del tabaco en los bares es un atentado gravísimo a las libertades individuales. La asistencia al bar no es un derecho inalienable de la ciudadanía garantizado por la constitución ni nada parecido, sino un servicio ofrecido al público por una entidad privada que se reserva el derecho de admisión de sus clientes.

La educación, la medicina, la alimentación, y otros servicios de ese tipo, aunque sean ofrecidos por empresas privadas, corresponden a necesidades innegables, por lo que es evidente que hay que garantizar que nadie pueda ser perjudicado en su salud a la hora de disfrutar de los mismos, pero un bar es simplemente un capricho, cuando no un antro de vicio y perversión. Nadie te obliga a entrar en un bar donde no quieres estar. Si tus amigos quieren ir y tú no, podéis turnaros o quedar en un parque, o ejercer vuestra amistad por poderes, y si no os ponéis de acuerdo, te cambias de amigos y en paz. No es un tema que ataña a la legalidad sino a la educación.

El estado tiene derecho a promover unas conductas y no otras, y puede intervenir por ejemplo en los precios, igual que pasa con el precio del tabaco y de la gasolina, para que los consumidores sufraguen los gastos que ocasionan sus vicios a la seguridad social, pero no puede impedirte que fumes, que te hartes de dulces aunque seas diabético ni que conduzcas cuando podrías ir andando o en transporte público y contaminar menos. Por cierto, que también debería haber un impuesto que gravara el colesterol que es una de las mayores causas de muerte y enfermedades en el primer mundo.

Podría entenderse por tanto que existieran dos tipos de licencias, una para bares de fumadores y otra para bares de no fumadores con menos impuestos, igual que existen licencias de discoteca mucho más caras que las de un bar normal. Cada propietario podría decidir qué tipo de licencia le interesa y cada cliente a qué tipo de bar prefiere acudir. Es así de sencillo, se llama ley de la oferta y la demanda y ha demostrado ser el sistema menos malo de todos los ensayados por la raza humana hasta el momento.

Si los no fumadores quieren ir a bares en los que no se fume que se los monten ellos, o que promuevan su existencia absteniéndose de entrar en aquellos en donde se fume. Yo personalmente creo que el estado no tiene obligación alguna de regularlo, como sí ocurre con las farmacias o los colegios públicos, que tiene que haber uno cada tantos habitantes. Pero vamos eso puede ser discutible, y si realmente los no fumadores entienden que los bares son servicios de primera necesidad, entonces que sea el propio estado el que los regente, los franquicie o los promueva donde haya escasez de bares sin humo.

Se ha argumentado también que los trabajadores por cuenta ajena contratados en los bares tienen derecho a no aspirar el humo del tabaco, y ya se están dando casos de empleadas del hogar que han denunciado a sus contratadores porque fuman en su propia casa. Siguiendo esa tendencia los bomberos podrían también negarse a acercarse a los incendios, los policías a enfrentarse a los atracadores y los militares a ir al frente. Los profesionales sanitarios se podrían negar a atender a los pacientes infecciosos y cualquiera que trabaje al aire libre en una ciudad con tráfico denso tendrá derecho a cortar la circulación a 100 metros a la redonda de su puesto de trabajo para no aspirar el humo de los coches, tan perjudicial o más que el del tabaco. Los camareros de discotecas tendrían derecho a proteger sus oídos de la música atronadora, por lo que cada cliente tendría que llevar sus propios auriculares; los albañiles se podrían negar a trabajar si hace mucho calor o mucho frío; Los camioneros se podrían negar a atravesar los miles de puntos negros que adornan nuestro mapa de carreteras … En fin, que si no te gusta el humo no trabajes en un bar de fumadores, igual que si no te gustan los niños, que también pueden ser bastante perjudiciales para la salud mental, no te haces maestro. También te puedes poner una mascarilla igual que el bombero viste el traje ignífugo o el albañil se ciñe el casco.

Aún así, existen muchísimos bares en los que sólo trabaja el propietario y de todas formas se le obliga a negarles a sus clientes a hacer uso de su legítimo derecho a intoxicarse como más le plazca”.

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8 thoughts on “A vueltas con la ley antitabaco y otras falacias del Estado

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  3. Pablo

    Totalmente de acuerdo….. otra cosita más, si tan preocupados están por la salud, deberián prohibir circular con vehiculos diesel, cerca de los hospitales, cerca de los colegios, y en general cerca de cualquier persona que no este conduciendo, dado que nadie tiene que aspirar el humo de otro, verdad?

  4. Eduardo Fernández

    La cosa es bien sencilla, según pienso.

    Existen 2 tipos de habitáculos: Los habitables y los inhabitables. Los primeros son aquellos dichosos de tener una buena ventilación, que corra el aire, que se pueda respirar.

    Los segundos son la mayoría de pubs, bares, restaurantes y discotecas.
    Soy fumador desde hace unos 10 años, y estoy a favor de que en un sitio se pueda respirar aire. Pero no nos engañemos, aire puro no sólo significa prohibir el humo del tabaco. Significa, al igual que en un parking, o en cualquier sitio público del mundo, ventilación.
    Porque hay algunos sitios donde antes olía a tabaco y ahora huelen a sudor recalcitrado, o huelen a añejo, o a podrido. Esos sitios, en los que antes no se podía respirar por el humo, y en el que ojo, estoy totalmente de acuerdo que se prohiba fumar, ahora, al menos no te empestas ni te ahogas de humo, pero si, siguen contaminados igual, porque no hay buena circulación de aire, por lo tanto no renuevan oxígeno mas que cuando se abre la puerta para salir o entrar.

    Lo más fácil de este mundo es la hipocresía de seguir vendiendo un producto adulterado con un montón de sustancias tóxicas, lucrarse a tope con ello, mientras por otro lado llenamos de renstricciones a los desgraciados (me incluyo en el lote) que están enganchados a esta droga tan absurda. Prohiban de una vez la venta de esta basura. ¿Para pagar los gastos de la seguridad social? Venga ya hombre, todo esto no ha sido más que para asegurar los votos de la mayoría (según encuestas) de los no fumadores, y nada más.
    La realidad es que al gobierno le importa una mierda la salud de nadie. Nada más lejos de unas cuantas cifras. ¿Salud? Hay temas muchos más importantes de los que debería ocuparse el estado, por ejemplo de las enfermedades de transmisión sexual. Que no sólo está el sida, que hay muchas más que ni siquiera se habla de ellas, ni se informa, ni se ponen vacunas , ni ningún medio.

    Y que quede claro, que el otro día me alegró ponerme el jersey de la noche anterior, el mismo con el que estuve de marcha, y que seguía oliendo a lo que huele un jersey: a lana y no a tabacazo. Y además fumé mucho menos que de costumbre, pero no es más que un mal que por bien no venga.

  5. Víctor de Buen Remiro

    Entonces, según tú ¿el fin justifica los medios? Para que la gente fume menos ¿está bien restringir los derechos de la ciudadanía? El bar no es tuyo, es del dueño y nadie te pone una pistola en la sien para que entres. Si entras en un sitio con humo el único culpable eres tú. Si necesitas una ley que te impida entrar donde no quieres es que no tienes personalidad ni nada que se le parezca, o a lo mejor es que no te molestaba tanto como dices. Yo no pienso entrar en ningún sitio a beber a alcohol o café si no puedo fumar dentro, y no es por rebelión, es simplemente por dignidad. A mí gusta fumar cuando bebo, y si no me dejan pues no entro y ya está, me da igual que entren mis amigos o que entre el papa de Roma, yo no entro donde no quiero entrar. Cuando haga buen tiempo iré a las terrazas donde podré estar a gusto hasta que saquen la versión 2.0 de está injusta ley.

  6. imutes

    La ley antifumadores se basa en el fraude científico. Ningún experimento en el que se someta a animales de laboratorio al humo ambiental del tabaco los enferma más que a los animales de control.

    Toda “evidencia” es epidemiológica, es decir estadística. Y con la estadística ya se sabe… se arreglan algunos porcentages por aquí, se suavizan ciertas exigencias científicas por allá, se oculta lo que no interesa y ¡a manipular se ha dicho!

    Muy probablemente, la mayoría de muertes atribuidas humo del tabaco de segunda mano (casi todas y muchas del de primera también) se deban a la contaminación ambiental.
    Solo a la contaminación atmosférica – en la que se tienen en cuenta solo 4 contaminantes básicos- le atribuye el ministerio de medio ambiente 16.000 muertes anuales (apostaría mi pipa a que son muchísimas más). Imaginaos si le sumamos el resto de contaminaciones: la de los suelos agrícolas (fertilizantes con polonio, plomo y otras lindezas, pesticidas …) los vertederos industriales y urbanos, la NUCLEAR (cancerígeno por excelencia), la de la cadena alimenticia etc. etc. etc. …

    Solución: se hace culpable al ciudadano de a pie y el capital se sigue lucrando libre de sospechas y de carísimas demandas judiciales. Y si de paso acribillan a impuestos e inútiles y caros tratamientos antiatabaco a los chivos expiatorios ( léase fumadores), miel sobre hojuelas.

  7. Patricia

    Soy de la misma opinión que Victor del BuenRemiro.
    No he entrado (17 días ya) ni entraré a ningún bar o restaurante donde no me dejen fumar.

  8. Pablo

    Yo no solo estoy de acuerdo con la mayoria sino que expondre mi caso:
    Hace unn tiempo acudi a un reputado neumologo dd aviles, Asturias, para que me viera la bronquitis cronica. El buen señor me hizo una radiografia de los pulmones, y en ellos se apreciaba una mancha oscura en el fondo de cada pulmón, al preguntarle que era aquello, respondio qe era consecuencia del sitio en que vivia. Lo que no sabía el neumologo, era que yo era fumador, y no, no vivia en Aviles!!!!! Por lo tanto yo me pregunto, si vivir cerca de una aceria es tan malo como fumar….. no deberian de prohibirlas tambien? Acaso los 100.000 habitantes de Aviles tienen que respirar aire contaminado para que unos pocos tengan trabajo? no deberia la ley protegerles? y a todos los que viven cerca de una autopista o en cualquier ciudad con un transito de vehiculos elevado? esos no importan, solo que no entiendo el porque, porque unos humos son tan malos como para no permitir que haya locales de fumadores, y otros siguen siendo igual e malos, pero nadie nos protege de ellos. Si alguien tiene una respuesta…. le agradecere que la comparta, porque a mi no se me ocurre.

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